La caída de una caja con reactivos almacenados desde hacía al menos diez años provocó cinco bajas laborales. La Inspección de Trabajo exige mejoras de seguridad en un plazo de tres meses
Un accidente ocurrido el pasado mes de marzo en el Hospital General de València ha acabado con una intervención de la Inspección de Trabajo y un requerimiento para corregir deficiencias en la gestión de productos químicos. El incidente se produjo cuando una caja de cartón que contenía reactivos antiguos cayó en la zona de montacargas de Anatomía Patológica, provocando un derrame cuyos efectos llegaron también al área de Reanimación.
Productos químicos almacenados
Según el informe elaborado por el propio servicio de Anatomía Patológica, la caja se encontraba sobre unos armarios de seguridad y contenía sustancias que llevaban almacenadas al menos diez años. Tras la caída, se extendió un olor intenso por las instalaciones y tuvieron que intervenir trabajadores del laboratorio y personal de limpieza. Desde la Unidad de Críticos también se avisó al servicio de prevención al detectarse los efectos del derrame en esta zona asistencial.
Entre los productos que contenía la caja figuraban fenol en cristales, ácido fosfotúngstico, hematoxilina de Harris, fucsina ácida, azul de anilina y una solución de ácido acético. El fenol es una sustancia especialmente peligrosa por su toxicidad y por las lesiones que puede causar mediante inhalación o contacto con la piel y los ojos.
Los delegados de prevención denunciaron que más de 30 profesionales de Anatomía Patológica y Reanimación habían resultado afectados. Entre los síntomas comunicados figuraban mareos, dolores de cabeza, irritación de las mucosas, náuseas y dificultades respiratorias. Los representantes de los trabajadores solicitaron mediciones ambientales, una evaluación médica de las personas expuestas y una investigación de lo ocurrido.
Intervención de Trabajo
Tras la denuncia, la Inspección de Trabajo acudió al hospital y revisó la documentación del accidente, incluido un informe técnico del Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo (INVASSAT). En su respuesta, relacionó los daños sufridos por el personal con la ausencia de medidas generales de seguridad.
La Inspección ha comunicado una propuesta de recargo del 30 % en las prestaciones correspondientes a cinco trabajadores que estuvieron de baja a consecuencia del accidente. Se trata de una propuesta administrativa, no de una sanción económica firme cuya resolución definitiva se haya comunicado.
Además, ha dado al hospital tres meses para introducir mejoras en el almacenamiento y la gestión de residuos químicos. Entre las medidas requeridas figuran establecer un procedimiento de actuación ante derrames, ampliar la investigación del accidente, revisar la evaluación de riesgos y mejorar la coordinación preventiva con las empresas externas que trabajan en las instalaciones.
Reclaman explicaciones
La representación sindical considera que lo ocurrido evidencia problemas de prevención que deben corregirse para evitar nuevos accidentes. El Comité de Empresa ha pedido a la dirección del Consorcio Hospital General Universitario de València que explique qué actuaciones se habían adoptado ante las advertencias previas sobre seguridad.
Los representantes de los trabajadores también reclaman que las medidas exigidas vayan acompañadas de recursos suficientes y plazos que permitan comprobar su cumplimiento. Su intención es mantener el seguimiento de las actuaciones hasta que se hayan aplicado los cambios necesarios.
El caso deja así dos cuestiones pendientes: la aplicación de las mejoras reclamadas por la Inspección de Trabajo y la determinación de las responsabilidades derivadas del accidente. Por el momento, no se ha facilitado en la información disponible una respuesta de la dirección del hospital a estas reclamaciones.
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