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Los sanitarios de Ceuta reclaman refuerzos ante una presión asistencial extraordinaria

Edificio del Hospital Universitario de Ceuta | Foto del Ministerio de Sanidad

La crisis migratoria de Ceuta ha elevado a máximos el enfrentamiento que los profesionales sanitarios de la ciudad mantienen desde hace meses con el Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa). Diez días después de la entrada masiva de finales de julio, el Colegio Oficial de Médicos mantiene su denuncia de colapso sanitario y considera insuficientes los refuerzos aportados para hacer frente a una presión asistencial extraordinaria.

La sanidad de Ceuta depende directamente del Ministerio de Sanidad a través del Ingesa, por lo que las reclamaciones del Colegio de Médicos, el Sindicato Médico de Ceuta (SMC) y otras organizaciones profesionales apuntan directamente al departamento de Mónica García.

Para los médicos, la crisis migratoria no ha creado el problema, sino que ha llevado al límite un sistema que ya sufría escasez de profesionales y dificultades para cubrir determinadas especialidades y captar y retener facultativos.

El presidente del Colegio y del Sindicato Médico de Ceuta, Enrique Roviralta, ha denunciado la ausencia de apoyo exterior durante los momentos de mayor presión: “No ha habido ninguna respuesta estatal, solo el propio voluntarismo de los profesionales que estamos aquí, que somos quienes estamos consiguiendo salvar vidas”.

Durante la primera semana de la crisis, se superaron las 3.100 asistencias sanitarias, distribuidas entre Atención Primaria, Urgencias hospitalarias, 061 y otros dispositivos. Y la presión no desapareció una vez superados los momentos de máxima entrada.

Esos datos han dado lugar a dos interpretaciones contrapuestas. Por un lado, el Ministerio de Sanidad pone el foco en que el sistema mantuvo la actividad y rechaza hablar de colapso, hasta el punto de que la ministra Mónica García ha afirmado que “en ningún momento se ha producido una situación de colapso”.

Por su parte, los médicos sostienen que el Hospital Universitario haya continuado funcionando no significa que dispusiera de recursos suficientes, porque la asistencia se mantuvo gracias a un esfuerzo extraordinario de unas plantillas que ya estaban tensionadas antes de la emergencia.

Durante los días más difíciles hubo profesionales doblando turnos y trabajadores que regresaron voluntariamente de sus vacaciones. De ahí una de las principales reclamaciones que mantiene el Colegio: “Los refuerzos no pueden ser que la gente doble o no duerma”, ha advertido Roviralta.

El presidente del Colegio ha llegado a trasladar una sensación de “orfandad por parte del Estado” y ha reclamado recursos humanos procedentes de la península que permitan descargar a las plantillas locales.

Satse denuncia “extrema gravedad y colapso operativo” y CSIF exige más plantilla al Ministerio.

La denuncia de sobrecarga no se limita a los médicos. El diagnóstico compartido por los diferentes colectivos es que Ceuta carece de suficiente margen de recursos humanos para afrontar durante un periodo prolongado una emergencia de estas dimensiones sin apoyo exterior.

CRÍTICAS DE LOS SINDICATOS

Satse ha calificado la situación de “extrema gravedad y colapso operativo” entre enfermeras, fisioterapeutas y matronas y sostiene que la presión derivada de las llegadas se ha sumado a las carencias estructurales que ya arrastraba el sistema sanitario ceutí. El Sindicato de Enfermería pone además el foco en un problema que limita la capacidad de incorporar refuerzos: la falta de suficientes profesionales en las bolsas de contratación.

Satse responsabiliza al Ingesa de no conseguir retener a parte de los profesionales formados en Ceuta y contrapone la estabilidad contractual ofrecida en otras comunidades con contratos por necesidades del servicio que en la ciudad pueden llegar a ser de un solo día. Para el sindicato, esta precariedad contribuye a que profesionales que quieren permanecer en Ceuta terminen desarrollando su carrera en otros lugares de España o Europa.

Mientras, CSIF coincide en señalar la insuficiencia de recursos humanos y ha reclamado directamente al Ingesa y al Ministerio de Sanidad un refuerzo inmediato de las plantillas ante una presión asistencial que considera excepcional. La organización recuerda las especiales dificultades para cubrir puestos sanitarios en Ceuta y reclama medidas adicionales de contratación, prevención y seguridad.

La emergencia obliga a compatibilizar la atención a personas con lesiones, hipotermia, deshidratación, agotamiento y otras patologías con la asistencia sanitaria ordinaria de la población ceutí.

La crisis migratoria ha agravado un conflicto que ya existía. El pasado mes de abril, el Sindicato Médico de Ceuta llegó a pedir la dimisión de Mónica García y atribuyó a la ministra un “fracaso en la gestión de un sistema que depende directamente del Ministerio”.

Las movilizaciones continuaron posteriormente, puesto que el Sindicato Médico mantuvo en junio jornadas de huelga dentro del conflicto de los facultativos con Sanidad por el Estatuto Marco y responsabilizó públicamente al Ministerio, a la ministra y al Ingesa de la falta de una salida negociada.

A esas reivindicaciones se añaden problemas específicamente ceutíes: falta de especialistas, dificultades para cubrir plazas, dependencia de derivaciones a la península y externalización de determinados servicios.

Por lo tanto, cuando se produjo la entrada masiva de finales de julio, las relaciones entre una parte importante de los profesionales y su Administración sanitaria ya estaban profundamente deterioradas. La emergencia multiplicó la demanda precisamente sobre unas plantillas que llevaban meses denunciando sobrecarga.

Con el paso de los días, además, la preocupación sanitaria se extiende más allá de Urgencias. El Colegio de Médicos ha advertido al Ministerio de los riesgos de salud pública asociados a la permanencia de personas en condiciones precarias de alojamiento, higiene y seguimiento sanitario. Todo ello ha convertido la crisis migratoria en un nuevo factor de confrontación entre los profesionales y la Administración que gestiona directamente la sanidad de Ceuta.

Sanidad defiende la respuesta del Ingesa y niega el colapso. Los profesionales describen otra realidad: miles de asistencias extraordinarias, trabajadores exhaustos, dificultades para incorporar personal y una emergencia que se ha superpuesto a problemas estructurales denunciados desde mucho antes.

La diferencia ya no es únicamente asistencial. Se ha convertido en una crisis de confianza entre los profesionales sanitarios y el Ministerio del que dependen. Y la responsabilidad que reclaman es directa: los sanitarios de Ceuta no están pidiendo la intervención de una administración autonómica, sino del Ministerio de Sanidad que gestiona su propio sistema.

Frente a la afirmación de que la sanidad ceutí ha resistido la emergencia, los profesionales plantean una cuestión diferente: durante cuánto tiempo puede seguir haciéndolo en estas condiciones.


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