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El vicepresidente de la Cámara Alta de Marruecos pide cooperación tras la crisis de Ceuta

Lahcen Haddad hace esta reflexión en un artículo publicado a las 6 horas de este martes (hora de Canarias), en 'Atlántico Hoy'.

El vicepresidente de la Cámara Alta de Marruecos reclama “cooperación en lugar de acusaciones” tras la crisis de Ceuta

El vicepresidente de la Cámara de Consejeros de Marruecos (Cámara Alta del Parlamento marroquí), presidente de la Comisión Parlamentaria Mixta UE-Marruecos, miembro del Parlamento Panafricano y exministro de Marruecos, Lahcen Haddad, defiende que el debate público sobre la reciente crisis en Ceuta debe abordarse desde “los hechos”, el “rigor analítico” y la cooperación entre España y Marruecos.

Lahcen Haddad hace esta reflexión en un artículo publicado a las 6 horas de este martes (hora de Canarias), en ‘Atlántico Hoy’, medio digital de referencia en las islas, titulado ‘Ceuta: hechos, hipótesis y el peligro de la mitificación política’, en el que analiza los recientes acontecimientos.

La publicación coincide con el debate generado tras los recientes acontecimientos registrados en Ceuta, que han reabierto el debate sobre la gestión de las fronteras exteriores, la cooperación bilateral entre España y Marruecos y la estabilidad del espacio Schengen.

En su artículo, Haddad sostiene que “los acontecimientos ocurridos en Ceuta en los últimos días no merecen ni complacencia ni histeria” y afirma que “decenas de miles de personas concentrándose en cuestión de horas en las costas marroquíes frente a Ceuta constituyeron un hecho extraordinario”.

A su juicio, “la magnitud del movimiento desbordó las capacidades operativas locales en Marruecos, sometió a una enorme presión a las autoridades españolas y, de forma trágica, costó vidas humanas”, al tiempo que destaca que “Marruecos y España hicieron bien en cooperar para restablecer el orden y asegurar los pasos fronterizos y las zonas circundantes”.

No obstante, considera que “reconocer la gravedad de la crisis no nos obliga a renunciar al rigor analítico” y añade que “cuanto más excepcional es un acontecimiento, mayor es la responsabilidad de distinguir entre lo que sabemos, lo que sospechamos y lo que simplemente imaginamos”.

En este sentido, afirma que “gran parte del debate público no ha superado esa prueba”, porque, a su juicio, diversas interpretaciones han “confundido hipótesis con hechos demostrados”.

El dirigente marroquí sostiene que “los hechos son relativamente claros” y explica que “las redes sociales se inundaron de mensajes que sugerían que cruzar a Ceuta permitiría acceder fácilmente a la España peninsular y al espacio Schengen”, que “las redes de tráfico de migrantes aprovecharon rápidamente esos rumores” y que “la inmensa mayoría de quienes cruzaron terminó regresando a Marruecos”.

Sin embargo, añade que “estos hechos bastan para explicar cómo se produjo la crisis. Pero no bastan para demostrar quién, si es que alguien, la planificó deliberadamente”.

Asimismo, advierte de que “el debate público se ha convertido cada vez más en un ejercicio de atribución de intenciones sin pruebas”, recordando que “las acusaciones más graves exigen las pruebas más sólidas” y lamentando que “cuanto más espectacular es una acusación, menor parece ser el nivel de evidencia que se exige para sostenerla”.

Haddad subraya igualmente que “durante décadas, ambos países han construido una de las asociaciones estratégicas más importantes del Mediterráneo”, recordando que España y Marruecos “cooperan estrechamente en la lucha contra el terrorismo, el intercambio de inteligencia, la lucha contra el crimen organizado, la energía, el comercio y la gestión migratoria”.

A su juicio, “convertir cada crisis migratoria en una supuesta agresión deliberada de un Estado contra otro pone en riesgo precisamente los mecanismos que han permitido esa cooperación” y, además, “oculta una realidad mucho más incómoda: las presiones migratorias son estructurales, no episódicas”.

En la parte final del artículo, el vicepresidente de la Cámara Alta marroquí sostiene que “la crisis de Ceuta debería impulsarnos no solo a reforzar la gestión de las fronteras, sino también a reforzar nuestra disciplina intelectual”, insistiendo en que “los hechos deben seguir siendo hechos. Las hipótesis deben seguir siendo hipótesis. Y las especulaciones nunca deberían presentarse como si fueran pruebas”.

Como conclusión, afirma que “la verdadera prueba de la relación bilateral no será evitar que esas crisis ocurran, sino decidir si ambas sociedades prefieren afrontarlas con pruebas en lugar de emociones, con cooperación en lugar de acusaciones y con visión estratégica en lugar de mitificaciones políticas”.

El artículo concluye con una reflexión personal en la que Haddad precisa expresamente: “A título personal, y con independencia de las responsabilidades institucionales que actualmente desempeño, considero que, en tiempos de incertidumbre, los hechos siguen siendo el fundamento más sólido de cualquier política responsable. Todo lo demás es ruido”.


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