Inicio Sucesos Un seísmo de 2,3 sorprende a la Ribera Alta

Un seísmo de 2,3 sorprende a la Ribera Alta

Fotografía: IGN

El temblor se localizó entre Alcàntera de Xúquer y Càrcer, a ocho kilómetros de profundidad y sin causar daños

La tierra ha vuelto a moverse en la Vall del Xúquer. Un terremoto de magnitud 2,3 se registró poco después de las tres de la tarde entre Alcàntera de Xúquer y Càrcer, aunque pasó prácticamente inadvertido para la mayoría de los vecinos y no dejó daños ni incidencias.

Un temblor poco perceptible

La Red Sísmica Nacional del Instituto Geográfico Nacional situó el movimiento a las 15.15 horas al noreste del término municipal de Alcàntera de Xúquer, muy cerca del límite con Càrcer. El epicentro quedó localizado en las coordenadas 39.0729 grados norte y 0.5560 grados oeste.

El sismo se originó a ocho kilómetros de profundidad, por lo que se considera un movimiento superficial. Su baja magnitud hizo que apenas fuese percibido por la población y no provocó daños materiales ni avisos relacionados con el temblor.

En movimientos de estas características, algunas personas pueden notar un pequeño retumbo o una vibración seca, especialmente si se encuentran en reposo o en plantas altas. No obstante, este tipo de episodios no suele representar peligro para los edificios.

Una zona acostumbrada

El entorno de Alcàntera de Xúquer forma parte de una zona con actividad sísmica ligera y continuada. La confluencia entre la Ribera Alta, la Costera y la Canal de Navarrés cuenta con varias fallas de pequeña escala que liberan energía periódicamente en forma de microsismos.

Municipios próximos como Sellent, Càrcer, Gavarda, Sumacàrcer y l’Énova también han registrado pequeños movimientos durante los últimos años. Según informó Levante-EMV, en noviembre de 2023 y diciembre de 2024 llegaron a producirse secuencias de hasta cuatro temblores en pocas horas, con magnitudes de entre 1,5 y 3,1.

El IGN considera normal la aparición de estos pequeños terremotos en el Levante peninsular. Suelen producirse a escasa profundidad, habitualmente entre la superficie y los doce kilómetros, y responden al reajuste natural de las tensiones acumuladas en las fallas locales.


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