Los ganaderos alertan de que los ataques a animales vivos son cada vez más frecuentes y denuncian que las indemnizaciones siguen llegando tarde y sin cubrir todas las pérdidas
Lo que para muchos es una imagen habitual del paisaje de interior se ha convertido en una auténtica pesadilla para algunos ganaderos. La muerte de una oveja recién parida y de su cordero en una explotación de Aras de los Olmos ha vuelto a poner sobre la mesa una problemática que, según denuncian desde el sector, se repite con mayor frecuencia y amenaza la viabilidad de muchas explotaciones de la Comunitat Valenciana.

Momento crítico
El último episodio se produjo en una granja de Los Serranos. Según ha denunciado la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), varios buitres atacaron a una oveja que acababa de dar a luz y, poco después, también acabaron con la vida del cordero recién nacido. La organización explica que este tipo de ataques se concentran especialmente durante la época de partos, cuando los animales son más vulnerables.

El ganadero afectado, Óscar Morales, asegura que no se trata de un hecho aislado. Hace aproximadamente un año sufrió otro episodio similar en el que perdió doce corderos. Según relata, la rapidez con la que actúan estas aves dificulta incluso las tareas posteriores de valoración de los daños, ya que en muchas ocasiones apenas quedan restos de los animales cuando llegan los técnicos encargados de elaborar los informes.
La situación, según denuncian desde el sector, genera una gran incertidumbre entre quienes viven de la ganadería extensiva, especialmente en las explotaciones situadas en zonas de montaña y del interior valenciano.

Reclaman ayuda
Las críticas también se dirigen al sistema de indemnizaciones. Los ganaderos consideran que los trámites son excesivamente complejos y que las compensaciones económicas no reflejan todas las consecuencias derivadas de estos ataques. Entre ellas citan el estrés que sufren los animales, posibles abortos, daños dentro del rebaño o los costes que supone gestionar la retirada de los cadáveres.
AVA-ASAJA reclama además una mayor agilidad en los pagos y un sistema que tenga en cuenta la totalidad de las pérdidas sufridas. La organización insiste en que se trata de un problema que va más allá del ámbito agrícola y que requiere una respuesta coordinada por parte de las administraciones.
Entre las medidas planteadas figura la actualización del censo de buitres en la Comunitat Valenciana y en territorios limítrofes, así como actuaciones preventivas y mejoras en la gestión de los puntos de alimentación de estas aves. Los ganaderos advierten de que el aumento de la población de buitres y las altas temperaturas pueden estar favoreciendo que los ataques a animales vivos sean cada vez más frecuentes.
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