Inicio Actualidad La trompeta que paraliza Alzira desde 1986

La trompeta que paraliza Alzira desde 1986

Cada año reúne a miles de vecinos en un entorno adaptado para mejorar acústica y seguridad, mientras una exposición recorre su evolución y protagonistas históricos

La noche del Jueves Santo en Alzira ofrece un instante de quietud absoluta que rompe el bullicio habitual: el Toque del Silencio. Organizado por la Cofradía de la Crucifixión de Jesús, este acto se ha convertido en un pilar sentimental de la ciudad desde su nacimiento espontáneo en 1986. Lo que surgió como una solución creativa ante la falta de una banda propia es hoy un ritual multitudinario en la confluencia de las calles Norte y Cid.

Origen de un rito

La tradición nació de la humildad y la necesidad. Antonio Zafón, presidente de la cofradía, recuerda cómo en los años ochenta se decidió introducir un solo de trompeta para otorgar solemnidad al paso del Cristo. La primera interpretación tuvo lugar un 27 de marzo, la misma fecha en la que este año se conmemoran cuatro décadas de historia ininterrumpida.

Al no contar con una agrupación musical permanente, la sencillez del instrumento único llamó al recogimiento de los fieles, marcando un antes y un después en la estética de la Pasión alcireña. Con el tiempo, la logística evolucionó: lo que empezó a pie de calle ahora se realiza desde un escenario elevado para mejorar la resonancia y seguridad ante las miles de personas que acuden cada año.

Músicos de la devoción

Pocos intérpretes han tenido la responsabilidad de romper el silencio frente al pueblo. Entre ellos destaca Jorge Alcocer, quien mantuvo viva la tradición durante diez años, aportando la continuidad necesaria para consolidar el evento.

En la etapa reciente, Sergio Castellanos ha tomado el relevo con un compromiso admirable. Incluso durante la pandemia, Castellanos interpretó la pieza desde su balcón durante los aplausos sanitarios, permitiendo que los cofrades mantuvieran el vínculo con su tradición a través de las redes sociales. La precisión técnica que requiere este acto es máxima, ya que la figura del trompetista actúa como un puente entre la historia de la cofradía y el fervor de un público que guarda un respeto reverencial.

Exposición de un legado

Para celebrar este aniversario, la Casa de la Cultura de Alzira acoge una muestra monográfica sobre la evolución del acto y la iconografía de la Crucifixión. La exposición incluye novedades como la reciente incorporación de una banda de tambores que escolta la imagen antes del solo final de medianoche.

A través de fotografías y homenajes a quienes han hecho posible este hito, la cofradía pone en valor un patrimonio inmaterial que ya pertenece a toda la ciudadanía. El éxito de esta convocatoria demuestra que, en Alzira, el silencio sigue siendo la herramienta más poderosa para conectar con la raíz de sus tradiciones.


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