Una paloma en una terraza de Alzira, en una imagen de archivo.
Sentarse en una terraza del centro de Alzira ya no implica estar pendiente de las palomas. Lo que durante años fue una escena habitual —aves sobrevolando mesas en busca de comida— empieza a quedar atrás gracias a un plan que ha reducido de forma notable su presencia en la ciudad.
Hasta hace no mucho, la imagen era repetida en bares y cafeterías: clientes interrumpiendo su conversación para espantar palomas que se acercaban sin miedo a picotear restos de comida. En ocasiones, esos movimientos acababan con vasos o botellas en el suelo, generando molestias constantes tanto para hosteleros como para vecinos.
La situación no solo afectaba a la comodidad en las terrazas. La proliferación de estas aves también tenía consecuencias visibles en calles y edificios, con acumulación de excrementos en fachadas y espacios públicos, lo que obligó incluso a instalar sistemas de protección en algunos inmuebles.
Con el paso del tiempo, el problema dejó de ser una simple incomodidad para convertirse en una cuestión más amplia, relacionada con la salubridad y el mantenimiento del entorno urbano.
Para hacer frente a esta situación, el Ayuntamiento puso en marcha un sistema de control basado en capturas selectivas. La medida se desarrolla mediante la instalación de jaulas en puntos estratégicos del municipio, donde se atrae a las aves con alimento.
Este dispositivo está supervisado por personal especializado, lo que permite realizar un seguimiento continuo de la evolución del plan. Las palomas capturadas no son eliminadas, sino trasladadas posteriormente a espacios habilitados fuera del entorno urbano.
En apenas unos meses de aplicación, los resultados ya son visibles. La población de estas aves en el centro se ha reducido de forma significativa, lo que se traduce en una menor presencia en calles y plazas.
El descenso de ejemplares ha tenido un impacto directo en la vida cotidiana del centro de Alzira. Las terrazas, uno de los espacios más afectados, han recuperado parte de la normalidad, con menos interrupciones y mayor comodidad para quienes las frecuentan.
Además, la reducción de la presencia de palomas contribuye a mejorar la imagen urbana y a disminuir los problemas asociados a la acumulación de residuos en edificios y mobiliario público.
El plan, que tiene carácter continuado, se mantendrá en funcionamiento para consolidar estos resultados y evitar que la población vuelva a crecer de forma descontrolada. De momento, en el día a día del centro, el cambio ya empieza a notarse.
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