Inicio Actualidad El ‘veranillo’ más extraño amenaza el centro histórico de Alzira

El ‘veranillo’ más extraño amenaza el centro histórico de Alzira

Fotografía compartida en redes sociales.

Vecinos, técnicos y autoridades observan con preocupación cómo el clima extremo tensiona la diaria conservación del legado urbano

El viento de poniente ha sacudido hoy Alzira con una intensidad más propia de los meses estivales que del corazón del invierno. Este martes 10 de febrero, la ciudad ha despertado bajo un calor insólito, con temperaturas que han rozado los 25 grados centígrados y rachas de viento que han superado los 60 km/h. Lo que para muchos parecía un “veranillo” inesperado ha derivado en una jornada marcada por la alerta, la preocupación ciudadana y la tensión en torno a uno de los símbolos más valiosos del patrimonio local: la iglesia de Santa Catalina.

Alerta en Santa Catalina

La parroquia ha emitido esta mañana un llamamiento urgente ante el deterioro visible que el fuerte viento está provocando en la fachada barroca del templo y, especialmente, en su torre campanario, declarada Bien de Interés Cultural. Desde primeras horas del día, operarios municipales han instalado vallas de seguridad alrededor del perímetro de la iglesia, ubicada en plena Plaza de la Constitución, ante el temor a posibles desprendimientos de elementos arquitectónicos.

Las cintas de precaución ondeaban con violencia al paso del viento, mientras vecinos y viandantes se detenían a observar con inquietud la escena. El estruendo del aire al chocar contra la piedra antigua creaba una atmósfera tensa, casi irreal, en la que la fragilidad del patrimonio parecía hacerse audible. Algunos fragmentos menores de ornamentos ya han mostrado signos de desprendimiento, lo que ha llevado al Ayuntamiento a considerar posibles cortes de tráfico en la plaza si las rachas no remiten durante la tarde.

Técnicos especializados han sido desplazados al lugar para evaluar los daños en tiempo real. La prioridad, según fuentes municipales, es garantizar la seguridad sin comprometer la integridad del edificio. Sin embargo, desde la propia parroquia insisten en la urgencia de emprender obras de consolidación estructural cuanto antes, una petición que viene repitiéndose desde hace meses sin respuesta efectiva por parte de las administraciones.

Un clima fuera de lugar

Al margen del impacto en el patrimonio, la jornada ha dejado imágenes insólitas en diferentes puntos de Alzira. Las terrazas del centro han registrado una afluencia propia de la primavera, con familias y jubilados disfrutando del sol en mangas de camisa, mientras comentaban entre sorbos de café el “calor veraniego” en pleno febrero. Sin embargo, lo que para algunos ha sido una tregua climática ha sido, para los técnicos y autoridades, motivo de vigilancia intensiva.

La combinación de temperaturas elevadas, viento seco y ausencia prolongada de lluvias ha elevado el riesgo de incendio en el paraje natural de la Murta, donde se ha reforzado la presencia de patrullas medioambientales. La sequedad del terreno y la acumulación de vegetación seca convierten al entorno natural en una zona especialmente vulnerable. A media mañana, personal de mantenimiento ha recomendado evitar rutas elevadas y zonas de difícil acceso, ante la posibilidad de focos que pudieran propagarse con rapidez.

Según los expertos, este fenómeno responde al conocido “efecto Föhn”, una corriente de aire cálido y seco que, al atravesar relieves montañosos, se presenta con fuerza en zonas como la Ribera Alta. No se registraban valores térmicos similares en un mes de febrero desde al menos 2016, lo que vuelve a poner en evidencia los signos del cambio climático en el ámbito local.

Entre reconocimientos y reproches

En contraste con la tensión que se vivía en las calles, el interior de la Delegación de Justicia ha acogido esta mañana un acto institucional de homenaje a los Colegios de Abogados de Alzira por su labor durante la catástrofe de la DANA que afectó a la comarca hace tres años. Representantes institucionales han agradecido la implicación de los letrados durante aquellos días difíciles, subrayando el papel fundamental que desempeñaron en la atención jurídica a los damnificados.

Sin embargo, en la propia Plaza de la Constitución, la ciudadanía expresaba su malestar por lo que consideran un abandono institucional del patrimonio. “Es admirable que se reconozca la labor del pasado, pero lo que necesitamos ahora es acción inmediata en Santa Catalina”, comentaba un comerciante de la zona. La frase resume el sentir general de un vecindario que ve cómo el templo, símbolo de la historia local, se deteriora sin que las promesas de rehabilitación se materialicen.

Las críticas se dirigen tanto al Ayuntamiento de Alzira como a la Generalitat Valenciana, a quienes se acusa de burocratizar los trámites y demorar las intervenciones necesarias. Mientras tanto, el campanario resiste como puede las embestidas del viento, convertido hoy en un recordatorio estruendoso de la urgencia de actuar.


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