El abandono de la zona, la falta de vigilancia y la rutina diaria de los jóvenes generan inquietud entre los vecinos
Vecinos del barrio de Tulell, en la zona donde antiguamente se ubicaba Sarrasqueta, han mostrado su inquietud ante una situación que consideran potencialmente peligrosa para los adolescentes que frecuentan la zona. La preocupación se centra en una nave industrial aparentemente abandonada, donde grupos de jóvenes se reúnen a la salida del instituto.
Reuniones tras las clases
Según denuncian los residentes, especialmente una vecina que ha hecho pública su queja acompañada de imágenes, varios menores se agrupan cada día frente a la nave industrial situada en la antigua Sarrasqueta. Esta zona, sin protección adecuada ni medidas de seguridad, se ha convertido en punto de encuentro habitual al finalizar la jornada escolar.
En las fotografías puede apreciarse a un grupo de adolescentes apostados justo frente a una entrada de la nave, junto a vehículos estacionados y detrás de unas vallas metálicas. Lo alarmante, según relatan testigos, es que estos jóvenes se empujan entre ellos en tono de broma, simulando empujones o lanzamientos en dirección a un desnivel.
La actitud, aunque aparentemente lúdica, entraña un grave peligro, especialmente si alguno de estos empujones termina provocando una caída accidental. La falta de control en esta zona es uno de los aspectos que más inquieta a los residentes, quienes temen que pueda producirse una tragedia si no se actúa con antelación.
Zona sin vigilancia
El entorno en el que se producen estos hechos carece de señalización de peligro visible, cámaras de seguridad o personal que supervise la actividad que se desarrolla en las inmediaciones. La nave, que ya no se encuentra en uso según apuntan los vecinos, tiene acceso directo desde la vía pública, sin ningún tipo de cerramiento firme que impida el paso.
Este escenario no solo representa un riesgo físico para los jóvenes que lo frecuentan, sino que también genera malestar entre quienes residen o transitan por la zona. El hecho de que se haya convertido en una especie de “zona cero” para bromas peligrosas entre adolescentes ha elevado el nivel de preocupación ciudadana.
La denunciante concluye su testimonio señalando que “hasta que no haya una desgracia, no se tomará ninguna medida”. Una afirmación que refleja el sentimiento de impotencia de quienes han advertido esta conducta reiterada y consideran que se está ignorando un problema que podría tener consecuencias graves.
Demanda de soluciones
Los residentes piden al consistorio y a las autoridades locales que se actúe antes de que ocurra un accidente. Entre las posibles medidas, solicitan la instalación de una valla más alta y segura, carteles de advertencia, mayor presencia policial en horas de salida escolar o incluso el sellado definitivo del acceso a la nave.
También apuntan a la necesidad de una intervención coordinada con los centros educativos cercanos, con el objetivo de sensibilizar a los alumnos sobre los peligros reales de este tipo de comportamientos, que aunque comiencen como juegos, pueden derivar en lesiones de gravedad o incluso algo peor.
El Tulell, una zona con amplio desarrollo urbano en los últimos años, sigue contando con espacios como este que han quedado obsoletos o fuera de uso, pero cuya accesibilidad sigue representando un riesgo para los más jóvenes. La voz de los vecinos se alza ahora para que no se mire hacia otro lado.
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